lunes, 11 de febrero de 2013

Cómo elegir un proveedor de servicios de traducción

Por Ana Bermúdez Carrasco


Como pasa en la mayoría de los ámbitos de la vida, al buscar un servicio o producto en lo primero que pensamos es en la rapidez y en el precio. Sin embargo, cuando comenzamos a evaluar los resultados de dicho servicio o producto nos damos cuenta de que la calidad debería primar sobre todo lo demás.

Como traductora, muchas veces me pregunto cómo seleccionan los clientes a sus traductores y llego a la conclusión de que quizá ellos mismos se preguntan cómo deberían seleccionarlos. Les ofrezco, por lo tanto, aquí una serie de pistas que deberían tener en cuenta a la hora de buscar un traductor si desean obtener un servicio de calidad.

Lo primero que un cliente tiene que tener claro es si necesita un servicio de traducción (escrito) o de interpretación (oral), de qué tipo (general o especializado), la combinación lingüística (de qué idioma a qué idioma) y de qué ámbito (jurídico, técnico, económico, etc.) para poder aportar esa información al proveedor que elija y recibir un presupuesto lo más preciso posible. También deberá cerciorarse de si necesita que su traducción sea jurada.

Una vez que tiene claro lo que necesita, el cliente tendrá que buscar un proveedor de servicios de traducción, que podrá ser un profesional autónomo o una agencia de traducción. Tanto si se trata de uno como de otro, es bueno que el cliente averigüe algunas de las siguientes cosas antes de decidirse:

  • Las combinaciones lingüísticas que ofrecen (incluidas variedades de un mismo idioma).

  • Los plazos que manejan.

  • Las tarifas.

  • El tipo de proceso que utilizan y si le ofrecen un servicio de revisión por un revisor diferente al traductor.

  • Si cuentan con profesionales de la traducción especializados en el ámbito que usted necesita traducir.

  • Si cuentan con traductores jurados en caso de que lo necesite.

  • Si los traductores (o como mínimo los revisores) son nativos de la lengua hacia la que traducen (o revisan).

  • Si son capaces de proporcionar presupuesto con precio y plazo de entrega detallados.

  • Si sus competencias como traductor son demostrables. Lo ideal en este sentido es conjugar formación y experiencia.

  • Si tiene visibilidad en la web y puede localizarse a través de una dirección física concreta y un teléfono fijo (no sólo móvil). Es buen indicio que la página web esté en un servidor de pago y no en uno gratuito.


En ningún momento se habrán de tomar estas ideas como inexcusables sino que se buscará el mejor equilibrio posible entre todas ellas. Una vez que el cliente haya realizado esta evaluación, entonces podrá seleccionar en base al precio, pero nunca deberá realizar el proceso al revés si no quiere tener que hacerlo dos veces.

Mi última recomendación es que no olvide nunca el componente humano. Seleccione un proveedor de servicios que le resulte agradable y que se muestre disponible a responder a cualquier duda o sugerencia que usted como cliente pudiera tener y que le asesore de manera gratuita sobre el proceso.

En futuras publicaciones, hablaremos sobre las ventajas de las agencias sobre los traductores autónomos y viceversa.
¿Quieres seguirnos por correo?