jueves, 12 de septiembre de 2013

Interpretando a Mrs. Bottle


Confieso que habíamos previsto  abordar un tema muy distinto para la rentrée de nuestro blog, que, siguiendo los consejos que os dábamos en nuestra entrada Cerrado -o-no- por vacaciones, se ha tomado unas relaxing vacaciones.
 
Sin embargo, el revuelo causado por la intervención de la Alcaldesa de Madrid en la defensa de la candidatura de los JJOO de 2020 lo está pidiendo a gritos: Let’s have a relaxing cup of café con leche y analicemos si de verdad era necesario ofrecer esta imagen tan pobre de los españoles, causada, básicamente, por la falta de nivel de inglés.
 
El simple hecho de que desde el minuto uno a todo el mundo le haya resultado ridícula la actuación de doña Ana Botella demuestra que algo falla. No se trata de un movimiento generado y promovido por un determinado grupo con una intención definida. No. Por una vez, y sin que sirva de precedente, todos los españoles estamos de acuerdo en que esto ha sido una gambada (red gamba y de Denia, of course) y que la imagen de España ha quedado en entredicho. Los de izquierdas, los de derechas, los de Madrid, los de provincias, los jóvenes, los menos jóvenes, los progres, los carcas y hasta los que no se definen. Todos coincidimos. Esto no se hace, Mrs. Bottle.
 
La pregunta que nos hacemos ahora es cómo hemos llegado a esto. ¿A quién debemos colgar del palo mayor? ¿Al gabinete de comunicación que redactó el discurso de la Alcaldesa? ¿Al que lo tradujo y se le ocurrió la genial idea de dejar términos en castellano para dar una pincelada castiza, supongo? ¿Al que recomendó a la Alcaldesa hablar en inglés por encima de todo y prescindir del servicio de interpretación, que haberlo, habíalo? ¿Al que la asesoró en la dicción, el acento, la gesticulación y la entonación? ¿A la propia Alcaldesa que no se grabó antes para verse y oírse? ¿Al peluquero? ¿A todos ellos?
 
Sin duda, lo que realmente sería de agradecer es que los representantes de nuestro país tuvieran un nivel, al menos, de inglés suficiente como para comunicarse con sus colegas y hablar en público sin que se produjeran situaciones como éstas. Pero no vamos a entrar en el debate acerca del nivel de inglés medio que tenemos los españoles, pues eso es flour of another sack. Lo que sí nos planteamos ahora es, teniendo en cuenta el bajo nivel de inglés de algunos de estos representantes, ¿qué es más conveniente? ¿Obligarse a utilizarlo para comunicarse o asumir nuestras debilidades y recurrir a la interpretación?
 
Estoy segura de que si Ana Botella hubiera hablado en castellano en la rueda de prensa y hubiera dejado que los intérpretes tradujeran su discurso ahora no estaríamos hablando de ella. De haberlo hecho, su intervención habría pasado inadvertida y no estaríamos todos haciendo vudú con ella. Pero es que yo creo que de eso se trata: de que el ponente pase inadvertido y que se conceda toda la importancia al mensaje. Por lo tanto, si no tienes nivel para comunicarte en un idioma, déjalo en manos del intérprete para que el contenido le llegue al receptor con claridad y sin distorsiones. Me encantaría poder preguntarles a los periodistas que estaban presentes en la rueda de prensa en Buenos Aires, para saber cuántos de ellos estaban escuchando el discurso y cuántos de ellos estaban pendientes de la oradora y de su espléndida actuación. ¿Cuántos recibieron el mensaje con nitidez y cuántos sintieron vergüenza ajena?
 
No nos olvidemos que el objetivo de toda comunicación es que el mensaje del emisor le llegue al receptor a través del canal. ¡Por el amor de Dios! Que esto lo hemos estudiado todos en Lengua Española de 5º de Primaria... Junto con la fonética inglesa, by the way.
 
Vuelvo a ver los vídeos del discurso de Ana Botella, que en pocos días han tenido más de un millón y medio de visitas en youtube, y no acabo de entender por qué la Sra. de Aznar utiliza los auriculares de interpretación cuando le formulan una pregunta en castellano y por qué se los quita cuando se la formulan en inglés. ¿Existe el daltonismo lingüístico? ¿Era una clase experimental de TEI? ¿Acaso una broma de Wyoming?
 
Sé que ella ya ha purgado sus penas. Bastante tiene, la pobre, con la que le está cayendo estos días. Y también sé que no se le puede echar a ella todas las culpas de que Madrid, a pesar de ser «one of the most comfortable, charming and inviting cities in the world», con mucho «fun» y mucha «welcoming people», se haya quedado sin los JJOO por tercera vez consecutiva.
 
Pero tomemos nota de lo ocurrido, please. Seamos conscientes de que los intérpretes son profesionales que facilitan muchísimo la comunicación y que, al igual que los traductores, ayudan a reforzar la imagen de lo que se está vendiendo, casi tanto como un buen collar de perlas, un Nadal o un 80% de las infraestructuras de gran calidad ya hechas. ¿O era un 90%? Oh my God! I can’t remember me...
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